Compañera de trabajo 2/2
“Felicitaciones, haz sido seleccionado para la dinámica de intercambio, con el fin de que se conozcan mejor, decidimos cambiarlos de cuerpos esta semana mientras realizan las labores que sus antiguos cuerpos hacían. Por favor, sean discretos con todo, recuerden que firmaron un contrato e irrumpirlo llevará a despido y años de cárcel. ¡Feliz inicio de semana!”
Ese fue el mensaje que nos enviaron. Hablé con mi yo anterior. Por alguna razón, ese lunes en la noche cambiaron de hotel a algunas personas de modo que las parejas de intercambio no se encontraran. Así que el lunes desperté y mi yo anterior me pidió una foto de recién levantada. Así que se la mandé.
Trabajé con normalidad, bueno, con la excepción de no poder evitar tocar mis pechos a cada rato. Es difícil trabajar con un par de pechos, y es aún más difícil trabajar cuando a cada rato te piden fotos o videollamada de trabajo.
La verdad mi verdadero yo no era mal parecido, hasta creo que hubiese tenido oportunidad con Lorena de no haber sido por su actitud. El martes al levantarme, me pidió otra foto, pero diferente. Me explicó que la noche anterior, cuando estaba a punto de dormir, volvió a ver de la mañana y no pudo evitar sentirse excitada, y como nunca había tenido pene pues fue una experiencia completamente diferente y quería experimentarlo de nuevo. Así que, decidí mandarle una pero con la condición de que yo también pudiera descubrir su cuerpo. Ella aceptó, me dijo que había un bikini azul en su maleta. Le mandé la foto.
Ese día no me molesto más, no recibí ninguna llamada o petición de foto. El trabajo lo sentí eterno, pasadas 5 horas nos dijeron que a partir de ese momento podíamos tener la tarde libre, junto con el resto de la semana. Me puse el bikini mencionado y salí a nadar.
El miércoles, jueves y viernes me la pasé fenomenal siendo Lorena. Todos los días, al despertar, me masturbaba, luego desayunaba y me masturbaba, nadaba y luego me masturbaba. Necesitaba algo más. La ventaja de ser mujer es que puedo entrar al vestidor de mujeres y ahí conocí a una chica. Aproveche mi cuerpo y conseguí su número:
- Chica, ¿quieres probar estas?- escribí
Me dejó en visto y enseguida mandé otro mensaje:
- Ay que boba, esa foto no era
- Obvio que quiero probarlas- respondió.
Los siguientes días, disfruté estar en el cuerpo de Lorena, que estaba tan triste de tener que regresar a mi antigua vida cuando terminara el sábado.
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