Las débiles del gym (Fernando/Sofía’s perspectiva)

Fernando siempre iba al gym en la mañana, era muy estricto con eso pues era muy vanidoso y le gustaba tener un cuerpo en buena forma. Esto, lo llevó a ser creído y empezar a burlarse de los que no iban al gym e incluso de las personas que cargaban poco peso, en especial de las mujeres, llamándolas débiles y muchas veces estorbos y no solo a sus espaldas, sino también frente a ellas. Ya había recibido amonestaciones por parte del gym pero al ser de los miembros Premium no recibía castigo alguno. Fernando era un abogado exitoso, por lo que la prepotencia era algo que sobraba.

Un viernes, un día antes de una carrera, Fernando se disponía a entrenar pero al llegar a la máquina que quería utilizar se molestó cuando un par de mujeres la estaban utilizando con un peso muy bajo. 

- ¿Van a seguir haciéndose idiotas tan poco peso o van a dejar que entrenen a los que sí nos importa?- les dijo Fernando con un tono prepotente y burlón.

- Oye, el gym es de todos, nosotras pagamos por estar aquí y no nos parece que vengas a decirnos eso, nosotras ganamos la máquina y nos quedaremos aquí, ¿verdad, Ana?- Dijo la chica desconocida.

- Sí, Sofia, nosotros estamos aquí y aún nos falta mucho- Replicó Ana.

- Muéranse, malditas perras- respondió Fernando mientras se iba a otra maquina. 

Escuchó como las chicas murmuraban sobre darle una lección pero él sabía que era intocable. Terminó de entrenar, tomó una ducha y fue al trabajo. Al ser viernes había que terminar la mayoría de los pendientes pronto, así que se apresuró y salió del trabajo a la 1:30pm. Mientras conducía, tomó una desviación pues se le antojó algo rico de comer. Comió y bebió poco, cuando llegó la hora de irse una chica se sentó en su mesa.

- ¿Te crees mucho por ser hombre?- dijo la chica

- ¿Quién eres?- preguntó Fernando

-Te aseguro que me conoces, maldito, ya estoy harta de tus tontos comentarios sobre las mujeres y lo débiles que somos- respondió la chica.

Fernando la reconoció- Jaja, eres la perra débil del gym, no te reconocí. Pero escucha, soy mucho más que tú y no tienes nada. Así que por favor vete a la mierda de aquí. Déjame terminar mi trago.

- No puedo creer que sean tan engreído- dijo Sofía.

Empezaron a discutir y, mientras esto pasaba, Sofía tomó el vaso de Fernando, empezó a jugar con él e intentó tomarle, a lo que Fernando se lo arrebató y se tomó todo el líquido que tenía (aunque sabía extraño) mientras la llamaba jodida y seguía insultándola. Fernando decidió irse mientras dejaba hablando sola a Sofía. Esta sigo diciéndole cosas mientras se marchaba pero Fernando no dio vuelta. A sus espaldas, Sofía sonreía.

Al conducir a casa, Fernando sintió un sueño horrible, tanto que tuvo que detenerse a dormir en un costado de la carretera, aunque no se estacionó bien.

Al despertar, era de mañana, estaba en una cama, era sábado así que decidió dormir un poco más, sin embargo algo lo molesto o extrañó, pues sintió su cuerpo diferente, un peso diferente, cabello extraño y cuando intentó abrir los ojos vio que no era su cuarto “¿qué cara..” no terminó su frase, pues la voz que salía de él, era de una mujer. Se levantó rápidamente, tomó el celular de la mesa de lado, notando que no era el suyo, abrió la cámara y lo que vio lo dejó espeluznado.



Nota: qué tal. Esta es la parte dos pero ahora vemos la perspectiva de Fernando. Continuación de la historia anterior donde veíamos la perspectiva de la amiga de Sofía. Esta vez nos centramos en la perspectiva de Fernando, quien solía molestar a Ana y a Sofía en el gym.


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