Ya estaba harto
Puedo soportar miles de cosas, en verdad que me tiren las cosas, que me desprecien, que me traten como a un perro, que me humillen solo porque necesito el dinero del hospital para mi madre. Trabajar en una casa de ricos nunca fue mi sueño, y menos para unas personas tan groseras y prepotentes. El colmo cuando Ana Sof se burlaba de mi porque ella sí puede estudiar una carrera y yo no, y para acabarla, se burló de mi madre enferma y sugirió que mejor no viviera. Estaba tan enojado, que no me di cuenta cuando el celular sonó, hasta que un mensaje llegó diciendo que mi madre había fallecido. No sabía qué hacer, así que le eche la culpa a la malcriada, cuando me di cuenta, dos guaruras estaban sosteniéndome. Me llevaron en una camioneta y solo pude pensar que moriría. Un hombre me dijo que necesitaban mi ayuda y que a cambio podría obtener un gran beneficio. No quería meterme en problemas pero ya que más daba. Acepte y me golpearon en la cabeza. Al despertar estaba en la casa de Ana Sof, en su cuarto, en su cuerpo.
Me paré de prisa y observé mi cuerpo. Era yo, era Ana Sof.
Así que decidí ir a comprobar esto. Los padres de Ana Sof aparecieron en la puerta, me dijeron que quién era, que donde estaba su hija, me sorprendí, ¿como ellos iban a saberlo? No supe qué decir, pero pronto el padre rio y dijo “no te preocupes, sabemos quién eres, nosotros te subimos a la camioneta ayer”. La madre rio y siguió “sí, cariño, ahora todo esto es nuestro. Sabemos lo que pasó con tu madre, así que le daremos el respeto que se merece, por dinero ya no tendrás que preocuparte”.
Tiempo después no podía dejar de observarme en el espejo. Ahora era perfecta, y al fin podía estudiar una carrera universitaria.
Una historia corta. Espero que la disfruten.
Comentarios
Publicar un comentario