Las débiles del gym (Fernando/Sofía’s perspectiva) 4
El domingo fue de resaca, de cruda, pero esta vez no fue moral, solo física. Su cuerpo estaba agotado por el sexo, el alcohol y la masturbación. Nunca pensó que sería tan cansado.
Fue un domingo más tranquilo, un domingo de relajación y de probarse la ropa que tenía e investigar sobre su nueva vida. Decidió probarse algunos conjuntos de gym y aprovechaba para tomarse fotos para subirlas a las historias de Instagram.
Si iba a vivir la vida de Sofía debía saber sobre ella. Por fortuna encontró varios diarios que relataban desde su infancia hasta su vida diaria, si bien no contenía todo a detalle, la gran parte podía conjeturarse.
Mientras estaba en ropa interior, Sofía empezó con la investigación: la vida de Sofía era tranquila. En resumen, los lunes se levantaba a las 4am para preparar su comida de la semana, no se duchaba pues lo hacía el domingo por la noche para después ver una película, a las 5:50 salía rumbo al gym, pues le quedaba relativamente cerca y era el único en km. Llegaba, entrenaba hasta las 8 y después iba al trabajo, donde se ganaba la vida siendo aprendiz de analista de datos. Salía a las 6 de la oficina y regresaba a casa para relajarse. Al día siguiente se levantaba un poco más tarde, a las 5, para repetir lo del día anterior. Esta rutina se repetía hasta el viernes, cuando salía temprano de la oficina. Navegando en su celular, Sofía notó que le gustaba viajar y que en su último viaje fue a un lugar extraño, donde supuestamente habita gente que entiende el alma de forma diferente. Ahí es donde consiguió la bebida. Había más información, pero esa era la esencial.
En la noche, después de masturbarse y bañarse, se fue a dormir, dispuesta a vivir esta nueva vida por un rato. Quería ser Sofía un rato, y ver una rutina de una mujer normal.
Al despertar, se puso a realizar la rutina del lunes, aunque la comida no quedó de lo mejor, se esforzó. Se dio cuenta que no puede cocinar sin camisa pues los pezones y su piel en general era más sencilla y se quemaba. Así que hizo lo que pudo. Al no estar acostumbrada, ya se le estaba haciendo tarde así que resignó a no masturbarse esa mañana, cuando de pronto le llegó un mensaje de una tal Ana: “¿dónde estás? Fernando no ha llegado, parece que hoy no seremos molestadas”. Sofía la reconoció al instante, era la amiga de Sofía, con la cual casi siempre entrenaba. Sofía no dudó en responderle y se apresuró a ir al gym. Al llegar, Sofía se dio cuenta que no podía cargar lo mismo que cargaba antes, frustrándose mucho. Aunque la frustración desaparecía al comerse con la mirada a Ana. El momento de mayor tensión llegó en las duchas, donde empezaron a tener un momento pero fue interrumpido por otra chica.
Sofía no podía dejar de pensar en Ana, así que por la noche le mandó una foto y un mensaje diciendo “¿nos vemos esta noche para continuar con lo del baño?”
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